sábado, 30 de noviembre de 2013

Un 2013 dramático para el cine español

Vaya año de cine español. Ahora, cuando todavía no se conocen los nominados a los Premios Goya, y 2013 encara su último mes, es buen momento para hacer balance del año cinematográfico. Y hacerlo más allá de cifras de recaudación y de espectadores, que últimamente parece que es lo único que importa. Y sí, claro que es trascendente porque en esto, como en todo, se juega con dinero, y sin él no hay nada que hacer. Pero es sintomático que después se nos llene la boca cuando hablamos de calidad y arte y apenas nos paremos a reflexionar sobre estas cuestiones. Que un poco de autocrítica viene muy bien.

La cosecha española de 2013 ha sido, a mi entender, ya que esto es terriblemente subjetivo, la peor en muchos años. Incluso los pesos pesados, aquellos que suelen salvar la catástrofe, se han venido abajo en esta ocasión. Como ejemplo más evidente, Almodóvar y su comedia alocada ('Los amantes pasajeros') con la que buscaba revivir los laureles de 'Mujeres al borde de un ataque de nervios' (1988). Contra todo pronóstico, ha firmado su peor obra en, al menos, quince años, que se dice pronto. Queda claro que el nuevo Almodóvar, el que Francia y medio mundo alaba desde 'Todo sobre mi madre' (1999), se maneja mucho mejor en el drama y en el thriller.

Comedia

Con Almodóvar por los suelos, la búsqueda de un referente en el panorama nacional ha resultado infructuosa. La comedia sigue fuerte en tiempos de crisis, pero sus propuestas se quedan en meros pasatiempos. Quizás la más destacada sea 'La gran familia española', que es la muestra más increíble de cómo una película puede arrancar de manera pésima y acabar tan bien. Aun así, Daniel Sánchez Arévalo no logra hacerse sombra ni a él mismo con su excelente debut, 'Azuloscurocasinegro' (2006).


Álex de la Iglesia, nuestro Tim Burton a la española, ha vuelto a gastarse la pasta en hacer algo llamativo, con una buena campaña de promoción, pero con un resultado discreto, más allá de algunas escenas puntuales muy resultonas. Por mucho que tras su paso por la Academia del Cine caiga mejor al populacho -habría que conocer la opinión de sus compañeros de profesión que le hostigaron hasta sacarle de la presidencia-, las obras de relumbrón del cineasta apenas pasan de un par. Su aquelarre en 'Las brujas de Zugarramurdi' no entre en ese grupo.

Otros que llegan con la risa como aval en el último trimestre son Santi Amodeo ('¿Quién mató a Bambi?') y Javier Ruiz Caldera ('Tres bodas de más'). Ambos funden buenas críticas con otras encarnizadas. Tiran de rostros conocidos para que la taquilla les sonría, pero será extraño que se las tenga en consideración. En este punto, si miramos un año hacia atrás, vemos que la comedia tuvo mejor recibimiento: 'El mundo es nuestro' (Alfonso Sánchez), 'Carmina o revienta' (Paco León) o 'Extraterrestre' (Nacho Vigalondo). Recibimiento de crítica, por supuesto, nunca de taquilla.

Drama

Si nuestra comedia, aunque productiva, flaquea, sería lógico pensar que los platos fuertes este año nos los sirven cargaditos de drama. Mucho me temo que tampoco es así. Basta ver la preselección española para optar a los Oscar. Además de la comedia de Sánchez Arévalo antes mencionada, pujaban 'Alacrán enamorado', '15 años y un día' y 'Caníbal'.

De todas ellas, 'Caníbal' (Manuel Martín Cuenca) había logrado cierta unanimidad por parte de la crítica como lo mejor del cine español este año. Ahora bien, se trata de un largometraje demasiado desnudo, en varios sentidos, con una gran escena de terror y una fantástica interpretación a cargo de Antonio de la Torre. ¿Es esto suficiente? Desde luego que no. Ni para atraer al público ni para convencer a la Academia de Cine. Los parabienes que recibió en su pase en el Festival de San Sebastián no debieron de llegar a quienes tomaron la decisión que optar por el filme de Gracia Querejeta.


Así que '15 años y un día', que pasó sin pena ni gloria por la pantalla grande en primavera, se encontró con un premio para el que no da la talla. A su favor, de cara a que el jurado americano no la descarte de inicio, están sus buenas intenciones, la idea de encauzar a un adolescente descarriado, por supuesto, con todos los tópicos tantas veces trillados en el cine de Hollywood. A mi entender, de las cuatro preseleccionadas, era la más floja. Más que ese largometraje inmerso en la práctica profesional del boxeo con alguna reminiscencia neonazi que es 'Alacránenamorado' (Santiago Zannou), con interesante cameo de nuestro actor más reconocido, Javier Bardem.

Sinceramente, no me imagino '15 años y un día' peleando de tú a tú con las cintas que este año acaparan todas las papeletas para optar al Oscar a la mejor película en lengua no inglesa. A saber: 'La gran belleza' (Paolo Sorrentino), 'La caza' (Thomas Vinterberg), 'El pasado' (Asghar Farhadi), 'La bicicleta verde' (Haifaa Al-Mansour) o 'La vida de Adèle' (Abdellatif Kechiche), por citar unas cuantas. Algunas ya las hemos disfrutado por aquí, y otras están al llegar, pero no hay color. Todas ellas son obras superiores a lo filmado en España este año y, además, varias de ellas van con el aval de sus directores y ya optan a los Independent Spirit Awards.

Obras menores

Quizás lo más interesante de nuestro cine en 2013 sean obras sin tanta parafernalia publicitaria pero que apuntan maneras. A bote pronto, se me ocurren 'Stockholm' (Rodrigo Sorogoyen), 'Los ilusos' (Jonás Trueba), 'Todas las mujeres' (Mariano Barroso), 'Vivir es fácil con los ojos cerrados' (David Trueba), 'Gente en sitios' (Juan Cavestany) o 'Barcelona, noche deverano' (Dani de la Orden). No obstante, a excepción del trabajo de David Trueba, lo tendrán complicado para rascar en los Goya algo más allá de nominaciones por alguna interpretación de bandera o en reconocimiento a su debut en la dirección.

Ni el experimento crowdfunding de 'El cosmonauta' (Nicolás Alcalá) salió bien. En esto, Rodrigo Sorogoyen con su 'Stockolm' sí ha sabido montárselo mejor. Lo importante, que se hayan estrenado en cines. No les fuera a pasar lo que a Carlos Vermut el año pasado con su opera prima 'DiamondFlash', un lujo de rompecabezas visual que la Academia no aceptó por su exhibición en internet pero no en la gran pantalla. Cosas de esas raras a las que nos tienen acostumbrados nuestros académicos, siempre muy proteccionistas, como cuando decidieron que los galardonados por una buena interpretación debían contar con más de 16 años.

Ante el mal tiempo del cine español, en calidad y en cifras, no queda otra que encarar el futuro con algo de optimismo y apelar a las obras venideras de Alejandro Amenábar, Nacho Vigalondo o Daniel Monzón y saborear el éxito de 'Historia demi muerte' (Albert Serra) cosechado en el Festival de Locarno o la nominación al mejor cortometraje de ficción de Esteban Crespo por 'Aquel no era yo'. Por si acaso, ya asoma 'Torrente 5', si no para salvaguardar la calidad, sí para hacerlo con la taquilla. Todo cuenta.

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